Cuando te olvidas de tu cita…
Cuando una persona no asiste a su cita terapéutica sin aviso, no siempre es simple olvido. Muchas veces es el alma que, al acercarse al umbral del cambio, retrae su paso por temor a ver su propia verdad. Asistir a una sesión no es solo cumplir con una agenda, sino honrar un espacio sagrado donde el alma se encuentra consigo misma.
Este artículo explora el significado profundo de una ausencia: desde la perspectiva energética, terapéutica y cuántica, incluyendo la reciprocidad en el intercambio —el pago, la presencia, el respeto— como principios que sostienen la abundancia y la sanación. Se invita al lector a reconocer el valor de su compromiso, a comprender que no asistir es también un espejo, y que reagendar no es solo una cortesía, sino un acto de amor propio.
La cita no era con el terapeuta. Era con tu alma.
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